La relectura creativa de los clásicos en San Pedro Poveda

Capítulo dedicado a este tema en La escritura encendida. Cuatro españoles en la Iglesia del siglo XX
Autor: Armando Pego Puigbó. Editorial  Edimurtra, SA, Barcelona, 2005

La producción espiritual ocupa un lugar fundamental en Poveda, “quien logró sintetizar una tradición, sabiéndola “leer”, metabolizar y transmitir en los términos adecuados”  a modo   de puente entre la literatura del periodo áureo (San Juan de Avila, Fray Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús) y las nuevas formas de expresión que caracterizaban la incipiente modernidad intelectual española.

En , Los géneros literarios de la obra de Pedro Poveda, el prof. Pego  desarrolla dos apartados:

  • Los géneros de la “oración”: la meditación y la consideración
  • La tradición de los avisos espirituales

Al introducir Los géneros literarios de la obra de Pedro Poveda,  resalta la simultaneidad de los aspectos pedagógicos y espirituales en el pensamiento de Poveda y hace un recorrido por los escritos espirituales y pedagógicos de Poveda para apoyarlo. A la vez considera de suma importancia el momento histórico y el contexto en que aparece cada escrito. Destaca del estilo de Poveda la expresión natural, la claridad y la profundidad, “claro por profundo”, y añade que su escritura es dialógica, orientada a la comunicación, sin buscar un efecto estético sin más. Ve a Poveda entroncado con los prosistas españoles del siglo XVI, Sta Teresa de Jesús, S. Juán de Ávila o Fray Luís de Granada, “unos prosistas que no eran novelistas ni autores de ficción, sino cultivadores exquisitos del lenguaje con una temática diversa, en la que los asuntos religiosos desempeñaban un papel central”.

El autor piensa que el estudio literario en profundidad de los escritos de Poveda no será posible sin conocer cuáles eran los libros que él manejó y la edición crítica de sus escritos y considera que la aportación que él hace al estudio de la literatura espiritual de Poveda en este libro es solamente un tanteo.

La meditación y la consideración

Distingue el autor los escritos conocidos como meditaciones o consideraciones (La voz del Amado; Jesús, Maestro de oración; Consideraciones) y otro grupo de escritos espirituales que entran en la categoría de máximas o consejos (En provecho del alma; Para los niños; Consejos).

En cuanto a la distinción entre meditación y consideración, le parece acertado al autor el criterio establecido por Encarna González[1]: Ambos géneros hacen referencia explícita a la palabra de Dios, pero las meditaciones incluyen preludios o composiciones de lugar, que no aparecen en las consideraciones. Por su parte, añadiría al género Consideración la “Carta de la oración”(así llamada por su encabezamiento epistolar), aunque en él no hay ninguna referencia a la Escritura.

La aportación más original del Prof. Pego en este estudio es la relación que ve, temática, estructural y estilística, con autores del siglo XVI, principalmente con Fray Luis de Granada en su  Libro de la oración y meditación o Guía de pecadores, “superados los recelos contrarreformistas respecto al acceso directo a las Escrituras,…en tiempos de Pedro Poveda el nuevo movimiento bíblico y litúrgico permite un resurgir de la meditación como género de la literatura espiritual que puede ser actualizado según una mentalidad moderna. una actualización que pasa por leer y reinterpretar a los clásicos. Y esto sucede tanto en el nivel estructural como en el estilístico”.

La tradición de los avisos espirituales

Armando Pego  hace notar que en la Censura de la 1ª edición de “En provecho del alma”, su autor, Francisco M. Baeza,  destaca que “se encuentra ante una obra  que repensaba  y renovaba todo un tipo de literatura”. ”Baeza es el primero en admira que la novedad de Poveda se basa en el procedimiento y orden metódico y la concisión prodigiosa con que presenta una rica tradición cuya doctrina, sin embargo, no es ni puede ser nueva, tratándose de un libro ascético. Originalidad del cómo, no de qué”…”El talento de Poveda consistió en destilar el contenido de todos esos géneros[2] en una forma tradicional, que imprimía claridad, sobriedad, concisión y penetración espiritual”. “El subtítulo es elocuente: Máximas, Pensamientos, Avisos y Consejos para vivir cristianamente”. Tras analizar las dificultades para distinguir entre estos subgéneros, pasa a afirmar que este escrito de Poveda se inserta más en el terreno de los avisos y sentencias espirituales que en la línea de las artes de prudencia que se desarrollan en los siglos XVI y XVII. O, dicho en otros términos, “Poveda se mueve más en la tradición de los avisos de San Juan de Avila que aquella a la que pertenece el Oráculo manual y arte de prudencia de Baltasar Gracián”.

Por otra parte ve el Plan de vida como una renovación para el siglo XX  al alcance de los laicos, de todo un conjunto de orientaciones prácticas, reglas de vida cristiana, etc., que también entroncan con la espiritualidad española del siglo XVI, no sólo con S. Juan de Ávila, sino con S. Alonso de Orozco (Regla breve de vida cristiana, 1544, dedicado a su hermana), Andrés Capilla (Libro de la oración, 1574) o Francisco de Osuna en sus Abecedarios. Advierte también la influencia de autores más cercanos en el tiempo sobre otros escritos, como los Avisos espirituales de Sta. Teresa de Jesús (1912), en los que Poveda hace una selección antológica espigando en los escritos de Santa Teresa al estilo de la que hizo Balmes en las obras de S. Francisco de Sales en Máximas entresacadas de las obras de S. Francisco de Sales y distribuidas para los días del año (1840).

Finalmente, concluye, a modo de epílogo, en  Las dos fuentes de la literatura povedana, como son, principalmente, Fray Luis de Granada y S. Juan de Avila.

En mi opinión, el Prof. Pego hace en este libro aportaciones muy interesantes al estudio de la literatura espiritual de Poveda y a la visión de su figura, y su lectura incita a seguir estudiándolo. Además el libro presenta a poveda como autor espiritual junto a otras tres grandes figuras de la Iglesia española del siglo XX, lo cual permite rastrear los rasgos propios más peculiares y tener una visión más completa de la espiritualidad de su tiempo.

Amelia Santos



[1] Encarna González, Prólogo de la edición facsimil de Jesús, Maestro de oración, pág. 39.

[2]  Libro de lectura, meditación, examen de conciencia, tratado de humildad, devocionario.

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