Dirigido a tí
En 1908 Pedro Poveda estaba en Covadonga (Asturias). Tres chicos le acompañaron esa temporada: su hermano Carlos y sus primos Pepe y Paquito. Allí les envió la familia para que el canónigo Don Pedro les ayudara a estudiar y, al mismo tiempo, hiciera de ellos "personas". Te puedes imaginar que el Padre Poveda lo tenía bastante crudo. Muchas conversaciones y muchas protestas, alguna que otra advertencia y bastantes réplicas pero, sobre todo mucho cariño y paciencia, mucha cercanía. Y lo consiguió. Los tres sentían por el hermano-primo Pedro un grandísimo afecto.
Esta experiencia llevó al joven canónigo a escribir unas cuartillas que tituló "Para los jóvenes". Unos apuntes escritos entre los cuatro porque todos argumentaban y discutían hasta que llegaban a un acuerdo.
Cuando inicias un nuevo día, bueno es que conozcas tus posibilidades y hacia dónde puedes orientar sus esfuerzos porque tendrás que optar, saber lo que quieres y tomar decisiones. También tendrás que relacionarte, que aprender a tratar a todos, a tus amigos/as, a la gente que te cae "gorda" ¡una pasada!. Ya verás como estas palabras de Poveda te ayudan.
- ¿Tú sabes lo que puedes ni de lo que eres capaz?. Si supieras explotar tus propias energías habrías encontrado un tesoro. No te engañes pensando que te falta fuerza y energía lo que es sólo flojedad porque tan malo es creer capaz de todo, como considerarte completamente inhábil.
- No tienes que dejar de ser tú sino intentar ser como Dios quiere que seas. Para ello pon al servicio de Dios tus pasiones y tu carácter. Con ellas puedes ser santo, dirigiéndolo todo a Dios.
- Deja que los demás sean como fueren, pero tú sé como Dios quiere que seas.
- Ocúpate constantemente en conocerte a ti mismo. Ni te parezca nunca que te conoces lo bastante, ya que siempre encontrarás en ti algo nuevo, ya bueno, ya malo, y este conocimiento es necesario para llegar a la meta.
- Si tu voluntad tiene tan poca fuerza que no sabe hacer lo que quieres, vivirás al compás de tus caprichos. Educa tu voluntad.
- Hay algo que el hombre no puede conseguir, como el ser "genio", pero hay muchísimo que puede adquirir. Voluntad y principios forman el carácter.
- Da unidad a tu vida obrando de acuerdo con tu fe y tus creencias.
- Confiesa con libertad y sin jactancia tu fe.
- ¿Por qué te hace temblar la mirada o un gesto de los que no comparten tus creencias. Rindes tu inteligencia al miedo.
- No trates de aparentar lo que no eres.
- El fingimiento es una máscara que te oculta ante los demás, pero no ante Dios.
- Trata a todos con respeto. No mires con desdén a nadie.
- Piensa bien de todos en cuanto te sea posible. No juzgues por impresiones.
- Alégrate del bien del prójimo y no escatimes los aplausos cuando sean justos.
- Alienta a quien lo necesita.
- Cada necesidad nueva que te creas es una preocupación más y un nuevo tormento. Prescinde de las cosas que ni personal ni socialmente son necesarias.
- Por ningún motivo ni en forma alguna hagas traición a la verdad. Todas las maneras de mentir, aún las más delicadas e ingeniosas, son siempre innobles.
- Consentir y hasta transigir con el mal, es hacerse tan responsable como los que lo ejecutan.
Para solicitar ejemplares en Secretariado Pedro Poveda
Príncipe de Vergara 88.28006 MADRID
e-mail: secpoveda@terra.es.
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