SAN PEDRO POVEDA EN NAGOYA

La canonización de Pedro Poveda se ha vivido en toda la gegrafía mundial de los modos más diversos de los que constantemente nos llegan sus ecos. Vivencia unida - en los casos más auténticos- a un mayor acercamiento a Dios y a una verdadera conversión.

Por su interés traemos el testimonio desde Nagoya de la Sra. Ikuko Kato. Para esta cristiana reciente la vida nueva del bautismo que ha recibido irá unida para siempre a San Pedro Poveda.

Nagoya, noviembre 2003

En febrero de 1999 me diagnosticaron cáncer de recto y tuve que someterme a una intervención quirúrgica que duró 10 horas. La operación fue verdaderamente un éxito. Con todo, como el cáncer había avanzado, me tuvieron que transplantar parte de la glándula linfática y luego, durante 5 semanas necesité tratamiento de radioterapia.

Un día, durante ese periodo en que estaba experimentando los efectos secundarios del tratamiento, de repente me vino a la mente este pensamiento: “Dios no me va a mandar una prueba que no pueda soportar, ciertamente Él me va a dar la fuerza para que sea capaz de superarla”. Desde ese día empecé a mejorar poco a poco y al cabo de algo más de dos meses me dieron de alta en el hospital.

Después, durante unos 2 años, continué tomando medicamentos contra el cáncer siempre con el miedo de la metástasis, pero con una profunda alegría de “vivir”.

En ese tiempo tuve la suerte de que una amiga católica me invitara a asistir a una reunión en el Centro Poveda de Nagoya. Se trata de un grupo que se reúne cada mes para compartir la vida. Y así, participando en estas reuniones que esperaba con ansiedad, fui dándome cuenta de que el poder sentir “la alegría de vivir” incluso en los momentos más difíciles se debía al inmenso regalo de que es “Dios el que mantiene mi vida”. De ese modo la vivencia de Dios fue ahondandose en mí hasta desear que mi vida transcurriera en su presencia.

En ese grupo pedimos por intercesión del Padre Poveda mi curación y poco después me fui recuperando milagrosamente y de hecho pude volver a trabajar. En mi interior se hizo cada vez más fuerte el sentimiento profundo de agradecimiento a Dios.

En junio de 2003 al terminar la Misa de Acción de Gracias por la Canonización de Pedro Poveda decidí recibir el bautismo, y el día 27 de julio por la tarde, víspera de la fiesta de San Pedro Poveda, acompañada de las personas de este grupo del Centro Poveda que han rezado, han compartido tantas cosas conmigo, me han guiado y me han acompañado en este tiempo, recibí el bautismo.

Actualmente sigo experimentando los efectos secundarios del tratamiento, pero quiero vivir siempre con la desbordante alegría de poder apreciar la “vida” recibida de Dios y de poder darle gracias por la felicidad de caminar con Él.

Ikuko Kato (Balbina, nombre cristiano)

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