El Grito y el Silencio
Quisiera aportar mi testimonio personal desde lo que fue para mí la experiencia de elaborar el guión del video "El grito y el silencio".
Han pasado desde entonces 12 años desde su rodaje pero la vivencia creo yo- no ha perdido frescura. He aquí algunas preguntas que me llevaron a acercarme a Pedro Poveda de un modo determinado.
¿Un narrador omnisciente?
Después de empaparme de abundantes películas biográficas una cosa tenía clara: no me gustaba la típica figura del narrador "omnisciente" que como un sabelotodo empieza con la infancia, la familia, la escuela....de un personaje hasta el final. Alguien sí, le que hubiera conocido y sobrevivido, y ¿quién mejor que Josefa Segovia por ser la que entendió mejor sus proyectos y, por ser mujer?. Un sacerdote, un pedagogo, un santo, a través de los ojos de una mujer. Era nuestro modo de mostrar agradecimiento por aquel que tanto hizo por la promoción y elevación de la condición femenina en aquellos años difíciles.
El aprendiz de la vida
Pedro Poveda realiza "un viaje". Porque nosotros no sabemos nuestro futuro simplemente sabemos el futuro que no queremos y diseñamos -en lo que podemos- nuestra vida sin ninguna garantía. Así somos los hombres y las mujeres, así el mismo Cristo que se encarnó y se hizo aprendiz de la vida con sus ritmos y sus pausas y sus rupturas y momentos grises.
También Poveda piensa quedarse para siempre entre sus queridos cueveros de Guadix y... debe salir como antes lo hizo de Linares y Jaén y después de Covadonga y de cualquier parte hasta su muerte. El personaje, sabiendose enviado por Dios, profeta y voz, se mide con la realidad y estas salidas en el tiempo y el espacio son imagen de las "salidas" de sí mismo, salidas que nos configuran como adultos y propician nuestro tiempo interior como tiempo de libertad y de gracia. Así pues detrás de tantas idas y venidas hay un mundo de sentido en que una conciencia modifica su proyecto porque Dios quiere que haga camino, que viaje, y el camino es creador y creador de conciencia. Su historia es la historia de su propia educación, la de irse haciendo un hombre y un hombre de Dios. Su existencia termina tragicamente con la grandeza del que da su vida voluntariamente, la muerte no le puede arrebatar nada,"no puede romper nada esencial", dirá Josefa Segovia.
Gritos y silencios
Pedro Poveda irá configurando su identidad más real -porque en nosotros coexisten muchas identidades, su ser cristiano y sacerdotal, desde el mundo de la educación y la cultura- desde Guadix, desde su preocupación educativa y su labor como escritor; desde la fundación de la Institución Teresiana... Son sus "gritos", que conllevan a la vez el sufrimiento, la pérdida de sí, el anonadamiento, "los silencios", por eso se le describirá como el sacerdote de las árduas y difíciles tareas con un talante pacífico y tolerante que evitará siempre todo protagonismo. En última instancia es la desposesión progresiva en que las escenas bucólicas llenas de encanto de Guadix y Covadonga son sustituidas por la "soledad en compañía" de un despacho ciudadano hasta prefirir que sean otros -en este caso, otras- las que presenten su Obra a Pio XI.
Textos e imágenes
Intenté que no dijeran las palabras lo que decían las imágenes y/o que la palabra sugiriera lo que no tenía plasticidad. Paisajes luminosos o nevados, primeros planos, inclusión de escenas de época, de reportajes o documentales. Y personajes que dialogan o monologan. Los diálogos permiten acercarnos a la biografía de Poveda en una etapa de su vida en que Josefa Segovia no le conoció personalmente y solo supo de ella a través de la transmisión oral. Cuando Josefa Segovia y -el monólogo por ella utilizado como "subterráneo hablar de su conciencia" que diría Clarín- desaparece de la escena, entramos en contacto con lo por ella evocado hasta las escenas finales, en que presintiendo la muerte del Padre Poveda, percibe la importancia de su propio nacimiento en la responsabilidad de llevar una Obra viva porque "el Padre vive en todo por lo que dio su vida".
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Aunque , terminado el video, lo presentamos en distintos lugares, estas experiencias personales tal vez no se pusieron suficientemente de relieve y como nunca es tarde, me he decidido a escribirlas. Porque aquellos tres meses intensos de rodaje y los anteriores de reflexión y escritura, me enseñaron algo de Poveda y, espero, que de mí misma y de los demás ya que la relación con José Luis Viloria, director artístico, y Manolo Pinto, que actuó de Padre Poveda, con productores, extras, cámaras..., fue una experiencia dificil de olvidar. Espero verlos a todos en la próxima canonización para alegrarnos con San Pedro Poveda, una vida que nos acompaña.
Francisca Rosique, guionista del video "El Grito y el silencio".
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