La obra escrita de Pedro Poveda no sólo delata al hombre, sino la realidad social desde la que escribe dentro de un estilo sencillo que él se propuso expresamente y que parece ser el lema de su quehacer literario.

Los géneros que utiliza Poveda y que diseñan su personalidad, por orden cronológico de aparición, serían: la carta (1902); la consideración, (1908); la máxima(1909); el ensayo (1911); el artículo periodístico(1911).


Un estilo en el que brilla la sencillez pero también la riqueza de pensamiento, el lenguaje ceñido de un hombre esencial y el continuo trato con los problemas humanos.

Cualquier escrito de Poveda está recorrido por su deseo de evangelizar y por la solidez de criterio.Sus afirmaciones son afirmaciones seriamente formuladas. Los temas tantos como los problemas urgentes de la sociedad, de la educación, de la vida y la vivencia cristiana, de los fatidiosos asuntos de cada día: contactos, facturas, gestiones...

En el año 1911, en Covadonga, son escritos donde analiza la situación de la educación y la enseñanza en España y la concibe como obra social, cristiana, abierta a las nuevas necesidades y pedagogicamente excelente. Se propone, además, aunar las fuerzas de las organizaciones que tengan los mismos objetivos; acepta la irreversible estatalización de la enseñanza; valora y promociona al maestro, la escuela será lo que sea el maestro, y cree llegado el momento de actuar.

Estas ideas-fuerza vienen plasmadas en sus primeros folletos: Ensayo de proyectos pedagógicos (1911), Diario de una Fundación(1912), Simulacro pedagógico(1912). En la misma línea están los artículos sueltos publicados en Prensa, que después se reunieron en el folleto titulado Alrededor de un proyecto (1913), y el discurso de apertura de Curso 1914-15, en el Seminario de Jaén, sobre El estudio de la pedagogía en los Seminarios (1914). Los folletos y hojas sueltas -según costumbre de principio de siglo- son los medios que elige preferentemente para la difusión de sus ideas. Su prosa vibrante, vigorosa, comprometida, ha merecido estudios diversos como los de Galino, Asís, Gonzalez y Sanz de Diego.

Es también en su retiro de Covadonga donde escribe sus primeras publicaciones espirituales: Visita a la Santina (1909), En provecho del alma (1909), la Voz del Amado (1910), Plan de vida (1909), Para los niños (1910).


Característica de estos escritos es su concisión y brevedad. Más que tratados completos son trazos enérgicos de un perfíl espiritual. Su riqueza de ideas hace que sus obras adopten con frecuencia la forma de colecciones de máximas y pensamientos. En provecho del alma, Para los niños, e incluso, Plan de vida, son tratados ascéticos elaborados sobre la base de pensamientos que se agrupan en torno a una idea-eje que da unidad a cada capítulo.

También las meditaciones aparecen a veces publicadas en forma de folletos. Así la Paráfrasis del Anima Christi (1935). Otras veces aparecen en hojas impresas. Las colecciones de máximas están representadas en esta segunda etapa por los Avisos espirituales de Santa Teresa de Jesús(1918).

Si en las meditaciones aparece predominantemente su responsabilidad como fundador de la Institución Teresiana -en este sentido destacan los escritos de 1920 publicados con el título Jesús maestro de Oración- en las cartas destacan rasgos de paternidad inconfundibles con una temática tan variada como los múltiples aconteceres de la vida.

En un tono sencillo entran en las Cartas hechos cotidianos que trascienden sentido cristiano. Escribe con premura de tiempo y de los más variados asuntos. A veces se le escapa la nota de humor, de gracia andaluza, que sin descender de planos acierta a deslindar hacia lo gracioso una circunstancia, un gesto, una postura; otras, cuando escribe para fijar metas espirituales, su prosa fluye con serenidad y con un sentido de armonía clásica.

A estos breves escritos pedagógicos cabe aplicarles el juicio que En provecho del alma mereció a Menéndez Pelayo: "Es, por decirlo así, la flor de muchos volúmenes". Y refiriéndose al estilo, le escribiría a don Pedro, en carta del 3 de agosto de 1909: "Una de las cosas que más me han llamado la atención en este pequeño opúsculo es la pureza del lenguaje".

La variedad de géneros utilizada sirve para acentuar distintas facetas del escritor: la carta, el talante personal de su comunicación; el ensayo, la cita de Poveda con su tiempo; la consideración le revela como hombre de Dios; la máxima nos aproxima al humanismo povedano. Perspectivas todas de la variada luz del mensaje del que se sintió depositario y al que responde su vocación de escritor.

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