Amigos que le conocieron

Enrique Herrera Oria, S.J.

"Le conocí por primera vez con ocasión de la fundación de la F.A.E. Desde entonces traté al P. Poveda muy intimamente. Piadoso, sencillo, humilde, profundo conocedor de los problemas educativos españoles, de gran celo y tacto para ejecutar.

Fue mi mejor amigo. Largas entrevistas celebramos, ya en el local de la F.A.E. (Manuel Silvela, 7 o Claudio Coello), ya en su modesta casa de la calle Alameda. Siempre salí animado de su conversación. Pero la santidad del Padre Poveda resplandecía en apoyar resueltamente toda obra de Dios especialmente educativa, partiera de quien partiera la iniciativa"

Maria Antonia Navarro.
Antigua Alumna de la Academia de Avila.

"Él no era para nosotras el Fundador, lleno de asuntos y trabajos, a quien se teme robar un tiempo precioso; era un padre, que se interesaba por nuestras cosas como suyas, nos aconsejaba con todo cariño, se desvivía por nuestro bien y sabía prodigar consuelos en la desgracia.

En una ocasión en que, terminados mis estudios de bachiller, estaba indecisa sobre lo que debía seguir estudiando, se me ocurrió escribirle pidiendole consejo; la carta (que no se hizo esperar) me indicaba las Universidades en que podía cursar mis estudios, descendiendo hasta lo que pedían, aconsejándome lo que debía hacer".



Otros amigos


JUAN PABLO II
Domingo 4 de mayo, durante la ceremonia de Canonización

"San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos. Fue maestro de oración, pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, convencido de que los cristianos debían aportar valores y compromisos substanciales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Culminó su existencia con la corona del martirio (...)

Los nuevos santos tienen rostros muy concretos y sus historia es bien conocida.¿Cuál es su mensaje?.Sus obras, que admiramos y por las que damos gracias a Dios, no se deben a sus fuerzas o a la sabiduria humana, sino a la acción misteriosa del Espíritu Santo, que ha suscitado en ellos una adhesión inquebrantable a Cristo crucificado y resucitado y el propósito de imitarlo."


Paul Poupard, Rector del Instituto Católico de París en 1974,
en el Centenario del nacimiento de Pedro Poveda.

"Nuestro humanismo desviene cristianismo, y nuestro cristianismo se hace teocéntrico: para conocer a Dios hay que conocer al hombre" (Pablo VI). Tal es el humanismo de Pedro Poveda en nuestro siglo en que el hombre, aturdido por las desmesuradas conquistas que su inteligencia ha hecho a la naturaleza, titubea ante el sentido que debe dar a la existencia"

Paul Grieger, profesor de la Universidad de Letrán,
intervención en el Salón de Ciento de Barcelona, 1974.

"El hombre de hoy no está amenazado por la "falta de ciencia" sino por "la falta de conciencia" .Precisa que se comunique y viva con hombres que "tienen" verdad que libera.Para el Padre Poveda, la aportación específica de la escuela católica es precisamente penetrar toda la juventud de fermento evangélico:la fe en Dios, que es amor, fundamento de una sana mentalidad moral, de una fraternidad universal, de la responsabilidad y de la libertad atenta a servir"

Flavia Paz Velazquez,
biógrafa de Pedro Poveda, 1986.

"Nos hallamos ante un hombre, no deslumbrador, pero sí ante un "espíritu atrayente", exquisitamente cortés, pero natural y llano. Un hombre sin prisas, capaz de interesarse por todo lo nuestro y de dar a cada cosa su relevancia. Descubriremos en él a la persona comunicativa, que en seguida nos pone en contacto con su idea, con sus preocupaciones más hondas, ya sean éstas la situación de un grupo de hombres marginados o el problema nacional de la enseñanza y la formación en la fe. Un hombre capaz de "sugerir", de hacernos cómplices sin forzarnos. Una persona "tolerante" y respetuosa, un espíritu "transigente".

Eduardo Pironio,
Cardenal Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, 1993

"Modeló su sacerdocio en la configuración con Cristo crucificado y en la amorosa contemplación de Nuestra Señora de los Dolores. Y nos dejó a los sacerdotes de hoy un triple mensaje: ser hombres de Dios y maestros de oración, vivir en el mundo configurados con Cristo en la cruz y ser misioneros y evangelizadores de las culturas desde el corazón pobre y contemplativo de María"

Norberto Alcover,
periodista y profesor de la Universidad de Comillas, 2003.

"Pedro Poveda se insertó en mi vida de forma inevitable, de tal manera que, siendo yo mismo tan ignaciano, descubría en el hombre de Linares, de Guadix y de Madrid, el referente más consumado de ese evangélico "estar en el mundo sin ser del mundo", entendiendo el hecho mundano como comprensivo del egoísmo dominante. Y me determinaba a dos cosas muy concretas: trabajar por la liberación de la mujer en la Iglesia y en la sociedad como tarea consciente, y perseverar en esa zona límite donde el evangelio se encuentra con la humanidad cultural, educativa, intelectual"

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